La Ley de Movilidad Sostenible y los Planes de Movilidad Sostenible al Trabajo

La Ley de Movilidad Sostenible y los Planes de Movilidad Sostenible al Trabajo

Un Plan de Movilidad Sostenible al Trabajo (PMST) es el conjunto de medidas que una organización pone en marcha para que los desplazamientos de su plantilla entre el domicilio y el centro de trabajo, y los que se realizan durante la jornada, sean más sostenibles, seguros, saludables y eficientes. Su objetivo es reducir el uso del vehículo privado ocupado por una sola persona y favorecer el transporte público, la movilidad activa, el vehículo compartido y las soluciones que evitan desplazamientos innecesarios.

La Ley 9/2025, de 3 de diciembre, de Movilidad Sostenible establece que los centros de trabajo de más de 200 personas trabajadoras, o de 100 por turno, deben disponer de un PMST, que debe ser objeto de negociación con la representación legal de las personas trabajadoras. Más allá de la obligación, un buen plan mejora la conciliación, reduce el absentismo y los accidentes in itinere, libera espacio de aparcamiento y contribuye a los objetivos climáticos de la organización.

Las fases de un PMST

1. Compromiso de la dirección y comisión de movilidad. El plan arranca con el respaldo de la dirección y la creación de una comisión de movilidad en la que participen la empresa y la representación de las personas trabajadoras. Se designa además a una persona responsable de la coordinación del plan.

2. Diagnóstico de la movilidad. Se analiza la situación de partida: ubicación y accesibilidad del centro, oferta de transporte público, infraestructura ciclista y peatonal, aparcamiento, horarios y turnos. La encuesta a la plantilla permite conocer orígenes, modos de transporte, tiempos de viaje y disposición al cambio.

Sin un buen diagnóstico no hay buen plan: los datos son los que permiten elegir soluciones realistas y medir su impacto.

3. Objetivos y soluciones. A partir del diagnóstico se fijan objetivos cuantificables y se seleccionan las soluciones más adecuadas para cada centro. Entre las más habituales:

  • Teletrabajo, flexibilidad horaria y reuniones en remoto
  • Fomento del transporte público y lanzaderas de empresa
  • Coche compartido y gestión del aparcamiento
  • Movilidad ciclista y peatonal, con aparcabicis y vestuarios
  • Puntos de recarga y electrificación de la flota

4. Plan de acción. Cada medida se concreta con su responsable, calendario, presupuesto estimado e indicadores, y se prioriza según su impacto, coste y facilidad de puesta en marcha.

5. Implantación y comunicación. La puesta en marcha debe ir acompañada de comunicación interna: qué cambia, por qué y cómo puede beneficiarse cada persona.

6. Seguimiento y evaluación. El plan es un documento vivo. Con indicadores como el reparto modal, las emisiones de CO₂ o el uso de cada medida se mide su evolución y se revisan las medidas que no funcionan.